Björk

La curiosidad casi obsesiva por diferentes texturas musicales caracteriza la carrera de la islandesa desde sus comienzos y hace de ella una de las artistas más influyentes de las últimas décadas. Un ser musical raro, original, con una capacidad de atracción fuera de serie. Björk fue una de las nuevas voces de pop “extraño” y es ella quien continúa haciendo arte con ruidos, disonancias y ritmos que van de flautas y pájaros a ruidos industriales y arreglos híbridos. Un trabajo cautivante que desafía géneros y que es, desde siempre, muy colaborativo, reuniendo músicos, técnicos, instrumentistas, productores, diseñadores de moda… en la creación de una multidimensionalidad capaz de transformar a la islandesa en la “reina del avant-garde”, la artista de música moderna por excelencia. En más de dos décadas de metamorfosis instrumentales hay una identidad vocal que se mantiene continua, una intimidad y densidad que no desaparecen. Desde el lanzamiento de su primer álbum “Debut” en 1993, Björk se ganó el respeto de la crítica al destacar con su música profunda, personal, de arreglos y voz únicos. En esto, el nuevo disco, “Utopía”, no es diferente. Un disco de pormenores, de ambientes y orquestaciones meticulosas. Pero donde el anterior álbum pintaba paisajes negros, “Utopía”, busca la luz y transforma las anteriores heridas en algo nuevo. Un viaje íntimo por el descubrimiento del romance, del amor, de la alegría y de la excitación. En un ambiente político incierto, Björk presenta su propuesta para un modelo utópico.

arriba

Cartel